Para pacientes con ansiedad, miedo al dentista o que requieren procedimientos largos o complejos.
Depende del tipo. Con sedación oral estarás relajado pero despierto; con sedación IV puedes estar semiconsciente o somnoliento.
Sí, es un procedimiento controlado y seguro, realizado bajo la supervisión de profesionales cualificados.
El efecto suele durar lo que dura el tratamiento más un breve período de recuperación antes de poder irte a casa acompañado.
La sedación oral consiste en la administración de una pastilla, generalmente de la familia del Valium, que se toma aproximadamente una hora antes del tratamiento. Dependiendo de la dosis, el efecto puede ser desde una sedación mínima, en la que el paciente se siente relajado pero permanece despierto, hasta una sedación moderada que induce un estado de somnolencia. En algunos casos, el paciente puede quedarse dormido durante el procedimiento, aunque es fácil despertarlo con un estímulo suave.
Esta opción es ideal para personas con ansiedad leve o moderada y para procedimientos que no requieren un nivel profundo de sedación. Permite al paciente vivir la experiencia dental de forma tranquila y sin estrés.
La sedación IV se administra directamente a través de una vena, lo que permite que el efecto sea casi inmediato. Este método es gestionado por un médico anestesista, lo que garantiza un control seguro y ajustado del nivel de sedación en todo momento, adaptándose a las necesidades del paciente durante el tratamiento.
Es la técnica recomendada para procedimientos largos o complejos, como la extracción de muelas del juicio, la colocación de implantes o cirugías como la elevación de seno maxilar. Proporciona un estado de relajación profunda y mayor confort durante la intervención.